martes, 15 de marzo de 2011

La nación de la memoria

Sin ánimos de meterme en cuestiones políticas que escapan fuertemente a la objetividad con la que intento escribir estas cosas, me gustaría hacer una crítica abierta y pública sobre la sociedad actual. No reclamo, crítica. No juzgo a nadie. Es una opinión personal y el análisis que la trae a mi mente.

Todo el mundo seguramente coincide con la afirmación de que Argentina está pasando la "era de la memoria", desde hace ya varios años. El común de las masas, un poco orientadas por los gobiernos de turno, han mostrado más rechazo que nunca a las políticas y los partícipes de la dictadura de los años 70', y se han encolumnado bajo lemas como "Nunca más" y la creación del azueto por el "Día de la Memoria". Si eso está bien o mal, no hay forma certera de conocerlo. Todos tenemos nuestra opinión al respecto y nuestros fundamentos.

Pero esta invocación a la memoria tiene un lado más filosófico, más ligado a la forma de conocer el mundo, que si bien siempre ha existido, ahora se destaca considerablemente. Hemos dejado de ser una sociedad pensante para empezar a ser una sociedad memorizante. Quiero volver a aclarar, para evitar interpretaciones erróneas, que no quiero decir que invocar a la "Memoria" relacionada a las épocas dictatoriales vividas por el país implica no ser pensantes; algunos lo pensarán así, pero no me refiero a eso ahora. Apunto a las exigencias de los nuevos sistemas educativos, en los que, salvo instituciones que se sostienen rígidas en sus basamentos creados sobre la reflexión, el razonamiento y la crítica, en la mayor parte de los casos se persigue bajar la barrera mínima de suficiencia académica al facilitar la comprensión de temas por la mera memorización de los mismos.

Un caso que me sirve de ejemplo para mi punto es del CBC, el ciclo básico común de la Universidad de Buenos Aires, UBA. Un amigo que estudia en la UBA me comentó que en una de las materias comunes a todas las carreras del CBC, llamada Introducción al Pensamiento Crítico, se hace mucho más hincapié en la "comprensión" de autores, fechas y argumentos básicos de algunas corrientes filosóficas que en el uso de silogismos y razonamientos lógicos, que también se instruyen en esta materia. Esto sucede al punto que quien no tiene buena memoria o falla en recordar nombres de filósofos o diferenciar argumentos filosóficos, no puede aprobar el examen, en el que casi no se evalúan razonamientos inductivos, deductivos, analógicos y falacias. Esto es razonable? Desde luego que es necesario saber cuestiones fundamentales de filosofía, pero no considero, en absoluto, que eso sea más relevante que aprovechar un curso de pensamiento crítico para aprender a pensar.

Es un problema de los estudios universitarios? En absoluto. Es un problema de la educación desde los niveles iniciales, primario y secundario. Fundamentalmente es necesario instruir en pensamiento crítico a alumnos jóvenes para facilitar su entendimiento de las cosas y mejorar sus posibilidades de éxito futuro.

No sirve tener memoria si no se hace un análisis. Todo análisis surge de un razonamiento. Todo razonamiento surge del pensamiento crítico. Ergo, no sirve tener memoria si no existe pensamiento crítico. A ver si se entiende.

No hay comentarios:

Publicar un comentario